¿Existen los malos?

Hace algún tiempo estaba en el proceso de elección de un comité. Eramos dos los que teníamos que hacer la propuesta. La otra persona era un amigo y buena persona. Mientras barajamos algunos nombres sugirió uno. Yo dije que no lo quería. Que no me gustaba, que nome fiaba de él y no lo quería. Me tildó de intransigente, pero no lo pusimos en la lista. Seguimos barajando nombres. Se sugirió otro. Me dijo:

- Estarás de acuerdo que esta persona no nos conviene.
- No. No estoy de acuerdo. Pero si tú no lo quieres por la razón que sea, me parece muy bien que no le pongamos en la lista.
- Tú ya sabes como es. No nos conviene.
- Si no lo quieres, no lo pongamos y ya está.

Algunas horas después de la reunión me fui dando cuenta de dos cosas, la primera que me molestó un poco y la segunda que realmente me amargó el día:

Esta experiencia me llevó a reflexionar si existe realmente alguien que, completamente a sabiendas, haga daño por el simple placer de hacer daño. De si estas conspiraciones y estos archimalvados que tanto vemos en las películas realmente existen. Evidentemente hay gente con graves perturbaciones mentales que son así, pero no me estoy refiriendo a ellos. También, a todos nos ha pasado, que en un momento de rabia y descontrol hemos hecho daño, pero tampoco me refiero a esto. Me refiero al malvado a sangre fría. ¿Existe?

El resultado de mi reflexión es que no existen. Lo que existe es mucha gente ---¿toda la gente, quizá?--- que se sabe autoengañar muy bien. Llegué a esta conclusión por dos vías. Una de ellas es observar como gente que ha cometido acciones execrables siempre tienen explicaciones muy racionales de porqué han hecho lo que han hecho. La otra vía es la autoobservación. Yo también hago cosas no deseables para las cuales tengo maravillosas explicaciones. Puedo haberme equivocado ---nadie es perfecto--- pero no he cometido una maldad. El último caso fue hace unas semanas. Una persona hizo unas observaciones a un alumno mío, y me enfadó bastante. Ya iba a ir a hablar con él y cantarle las cuarenta cuando me di cuenta que yo estaba haciendo exactamente lo mismo: había hecho esencialmente las mismas observaciones a alumnos de otro profesor de otra asignatura. La gran diferencia era que cuando yo lo hacía estaba `ayudando a unos pobres chicos', mientras que cuando él lo hacía se estaba `entrometiendo gravemente en mi asignatura y menoscabando mi autoridad'. Un detalle adicional: este `entrometido' era la persona a la que veté en la lista del comité.

Entonces, ¿por qué nos empeñamos en creer en las conspiraciones y en las persecuciones malvadas? Hay varios posibles motivos. Un primer motivo se explica en una de mis fuentes de inspiración: las novelas de "El Coyote" de José Mallorquí. En Un Ilustre Forastero describe como D. Pedro Celestino Carvajal de Amarantes se cree perseguido por Benito Juarez, presidente de Méjico, por que él, evidentemente, era una persona peligrosa para el regimen, cuando la realidad es que lo perseguía un jefecillo de policía, que se había adueñado de su casa durante la guerra contra Maximiliano y quería deshacerse de él para que no pudiera reclamársela. El creerse perseguido por Benito Juarez hacía sentirse importante a D. Pedro Celestino, mientras que la dura realidad le hubiera hecho sentirse insignificante, que es lo que probablemente era.

Otro motivo es el morbo. Es más fácil, más divertido, más parecido a los cuentos que nos leían de pequeños, y más parecido a los programas de televisión que vemos de mayores, el creer en 'buenos' y 'malos', en blanco y negro. Es más fácil odiar y despreciar a alguien que entender sus motivos y ver que realmente, ese tan odiado, tan despreciado, no es ni mejor ni peor que nosotros.

En resumen, ¿existe una compañía que, por ejemplo, esté ocultando información importante para 'el mundo', sólo porque podría ser de ayuda a una compañía rival? Depende. Si eres de la compañía rival, evidentemente sí, si eres de la compañía acusada de ocultar la información, evidentemente no.

La idea general de este artícula queda resumida en la siguiente definición, recogida hace años de no sé donde:

Clónico: 1. Un duplicado exacto. Ej: Nuestro ordenador es un clónico de su ordenador. 2. Una copia mal hecha, chapucera y sin garantías. Ej: Su ordenador es un clónico de nuestro ordenador


Author ©:Joe Miro
Dept. Matemàtiques i Informàtica
Universitat de les Illes Balears.